lunes, 19 de marzo de 2018

Primavera



Se va el soplo del norte,
la piel fría.
Las hojas muertas y arrastradas en las aceras;
las cortezas frías y ásperas de los árboles,
el murmullo del viento,
la amenazante presencia de la tormenta.

Solsticio de invierno.
La ropa que tarda en secarse,
los propósitos a medio hacer.
Los cristales escarchados.
Las desganas de salir,
la humedad que araña los huesos.

Se va la tristeza del invierno,
las bufandas que aprietan los cuellos,
que esconden la voz.
Pronto quedarán en el armario
las prendas gruesas, las mantas y las orejeras.

Se van los días largos,
las noches a destiempo,
la cruda dedicación del sol,
la pluviosidad. 
La Nieve. 
Adiós a la tristeza de Deméter.

Pronto llegará la bendita primavera
que empieza a brotar débilmente,
Dejándose ver despacio
en los almendros, albaricoqueros, damascos, cerezos.
La caricia del sol que se prolonga,
la primera estación.

Si, se aproxima. 
Lo noto en las sonrisas de los viandantes,
en el leve cambio del tiempo.
Es como una presencia que flota, que palpita. 
El sol, que permanece cómodo,
y las rugosas nubes que se alejan pronto. 
Lo noto en los maceteros, que regados por manos
amorosas, reverdecen. 

Primavera, tu aliento flota.

7 comentarios:

  1. Maravilloso poema...lleno de luz y calorun abrazo desde Miami

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  2. Se va la tristeza del invierno,
    llega la supuesta alegre primavera,
    esa que la sangre altera,
    espero que no traiga mucha alergia.

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  3. Se van los fríos y grises días, ya se ve el despertar de la naturaleza, bello Sara.
    Besos.

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