lunes, 31 de agosto de 2015

La vida





Perdió sus pasos en la azotea.
Miró la luna en las tejas.
La noche era una procesión de soledades.
Dibujó su futuro con sus ojos.
Sabia que había perdido algo. Hace tiempo.
Había dejado de escuchar a su corazón.
Pero aquella noche volvió a escuchar los leves sonidos de la ciudad. Volvió a sentir la fuerza de la vida latiendo entre sus costillas.
Naufragando en reflexiones y pérdidas por fin se puede decir que la vida era una isla que acabó encontrando.

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