martes, 22 de julio de 2014





Las diez cosas que más me gustan de ti:
1: Que te quedes despierto hasta que mis ojos se cierren como persianas.
2: Que entrelaces tus dedos con los míos e incluso cuando llueve muy fuerte.
3: Que me sobreprotejas aun cuando no es necesario.
4: Tocar tu pelo mojado cuando me tocas.
5: Tu beso cuando entras por la puerta tras un duro día de trabajo.
6: Quien soy cuando estoy contigo.
7: El olor que dejas en las sábanas.
8: La forma en que tu lengua juega con la mía.
9: Que nunca me falta de nada estando contigo.
10: La capacidad que tienes de hacerme reír y enfadar en cuestión de segundos.

domingo, 20 de julio de 2014

Distancia ganada.







Distancia justa

En el amor, y en el boxeo
todo es cuestión de distancia
Si te acercas demasiado me excito
me asusto
me obnubilo, digo tonterías
me echo a temblar
pero si estás lejos
sufro entristezco
me desvelo
y escribo poemas.


(Cristina Peri Rossi)


¿Lo entiendes ahora amor mío? esa fue mi manera de sentirte durante seis largos años. Aún sigo desvelándome, aún sigo destruyéndome y queriéndote entre guerras y batallas. Pero es hermoso amarte, es lo que más me gusta hacer. Aún sigo escribiendo poesías y relatos, y eso que ahora nos tenemos en la misma cama.

sábado, 12 de julio de 2014

Estrafalario




Luchamos, nos mordemos, nos abandonamos, así es el deseo, ya me lo advirtieron. Sus labios caramelizados navegan sobre mi vientre. Restos de noches locas para desayunar. Me pierdo en sus dedos, palpa mis senos y me hundo en gemidos. Mientras nos enjabonamos, empapamos las baldosas de sudor y jabón. Apilamos en la cama batallas escritas. Me quedo vacía y el vuelve a llenarme.
¿Dónde estás que no te encuentro? Viejas canciones francesas, él sonríe, sabe lo mucho que me gustan. No lo entiende, soy española. Las bailamos muy pegados, se rozan las pestañas, nos hacen cosquillas. Transfusión continúa de sangre y palpitaciones. Desequilibrados en un planeta que roza las estrellas, dos amantes perdidos. Nos rompemos el corazón a mil por hora.

La esfera blanca tras la que se esconde el reloj solo es una cabeza hueca que no recibe, que no siente, que no arde, que jamás dice nada.