sábado, 12 de julio de 2014

Estrafalario




Luchamos, nos mordemos, nos abandonamos, así es el deseo, ya me lo advirtieron. Sus labios caramelizados navegan sobre mi vientre. Restos de noches locas para desayunar. Me pierdo en sus dedos, palpa mis senos y me hundo en gemidos. Mientras nos enjabonamos, empapamos las baldosas de sudor y jabón. Apilamos en la cama batallas escritas. Me quedo vacía y el vuelve a llenarme.
¿Dónde estás que no te encuentro? Viejas canciones francesas, él sonríe, sabe lo mucho que me gustan. No lo entiende, soy española. Las bailamos muy pegados, se rozan las pestañas, nos hacen cosquillas. Transfusión continúa de sangre y palpitaciones. Desequilibrados en un planeta que roza las estrellas, dos amantes perdidos. Nos rompemos el corazón a mil por hora.

La esfera blanca tras la que se esconde el reloj solo es una cabeza hueca que no recibe, que no siente, que no arde, que jamás dice nada.  

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