viernes, 27 de junio de 2014



La tormenta se apacigua. La montaña en relieve, esconde la plenitud de mis días. La torre plateada, brillando en las fachadas de las casitas. Tú y yo, en silencio, como siempre ha sido. Que te voy a echar de menos, te digo, y contestas que me echarás de más. Menos es una palabra muy singular. Deseo llorar, pero me oculto entre las sombras nocturnas. Evito las farolas, alumbran incluso las nimiedades. Que siempre he querido esto y lo otro, pero siempre has sido tú lo que más he amado entre todas las cosas. Lo sabes, por eso lo dejo todo. Y todo se reduce a nada. Duele el vacío, el adiós. Duele no prolongar los días, pero llegan las noches y suelen ser un poco mejor. Hace más fresquito, las terrazas se hinchan de gente. Y entonces te veo, y me gusta. Me gusta saber que nunca te perderé, que nunca te irás. Que incluso cuando deje estas montañas pobladas y tejidas de verde seco, seguirás existiendo para mí. Eso es lo que me llevo. Mi vida en tres maletas. 

3 comentarios:

  1. Que tus sueños se hagan realidad, que tu vida de fruto, sabes que esas maletas las vas a llenar hasta explotar.
    Que linda eres Sarita.
    Un beso, cuidate mucho.

    ResponderEliminar
  2. Gracias por tus palabras, preciosa. Tu siempre me animas.

    ResponderEliminar
  3. Te llevas lo mejor de esa relación: los recuerdos que tardarán en borrarse. También me gustaron mucho tus palabras.

    un saludo

    ResponderEliminar