jueves, 6 de febrero de 2014

JUEVEANDO: EN PRISIÓN.






En prisión por tu descaro, tu cobardía, tu hombría estúpida. En prisión por tus absurdas elocuencias. Nuestra cama con rosas muertas, donde estaba el cuerpo de ella, tendido y desnudo, con una pícara sonrisa. Fui yo el espejo que atravesó todos los cristales. Fui yo quién guardaba la navaja en el bolso. Si, fui yo quien derribó todos los muros que creamos, la que siempre dio todo y llenó todos los vasos de lágrimas. Me he convertido en la asesina de tus infidelidades. La buena noticia es que ya no habrá puntos cardinales a los que burlar en mi cuerpo. Ya no tendré que vestir anticuadas prendas para tapar las heridas que dejabas en mi piel.

6 comentarios:

  1. una historia con una mujer con tanto rencor acumulado que tal vez fue ella la instigadora del delito Sara....

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  2. Si que se vengó, y bien! Ay, con los amores, las infidelidades y los crímenes pasionales...

    Bss.

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  3. Arrasador tu relato, me tocó el alma, sé lo que es estar del otro lado, y tener que vestir las heridas causadas por la infidelidad.
    Un beso enorme.

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  4. Duro, muy duro. Les llaman crímenes pasionales, pero creo que no se trata de pasión, si no de una sufrida y constante humillación llegando al límite. No todo es soportable, y muchas veces, cuando las cosas traspasan hasta las más sólidas emociones, aparecen estos finales trágicos. Muy bien relatado Sarah!
    Besos!
    Gaby*

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  5. ¡Cómo se me ha podido pasar tu relato, es fantástico.!

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