miércoles, 1 de enero de 2014

Fin de año




Después de las uvas en fin de año, las calles se inundan de fiesta. Había incluso coches con el parabrisas repleto de serpentinas de colores. Con los pies doloridos, mi amiga y yo nos sentamos en un banco. La discoteca se había llenado de gente. Respiramos aire puro, algunos jóvenes salían también, frotándose los brazos. Una mujer de  aproximadamente unos cuarenta años, se sentó a nuestro lado. Llevaba un abrigo de piel y su maquillaje aún estaba intacto. Tenía labios de muñeca y los ojos bien pintados de suaves sombras beige.

-         Nunca sé cómo llevar estos zapatos- dijo quitándose los zapatos de tacón.

Un hombre y una pareja se aproximaron hacia nosotras. Él hombre parecía ser su marido, porque se quedó a escasos centímetros de ella, preocupándose de su estado. La pareja la miraban con cansancio. El chico tenía los brazos cruzados y su novia tenia la cabeza inclinada en el hombro de él.

-         Mamá siempre te pasa lo mismo- replicó el joven.
-         No es mi culpa querer lucir de buen grado el fin de año- se defendió la mujer. Luego se giró hacía nosotras y dijo- ¿Podéis creer que mis pies no se acostumbran a ellos?

Yo contesté con total seguridad.

-         La comprendo perfectamente.

Mi respuesta  pareció aliviarla. 

-         Ahora entiendo porque te dicen “Mamá Mayoral” porque vayas donde vayas siempre haces amigos- dijo el joven entre risas.

La mujer frunció el ceño y alzó la cabeza bien alta, en señal de orgullo. Desde luego, tenía elegancia y un humor muy característico. Nosotras sopesamos la idea de volver a entrar en la disco- ya que teníamos el sello en nuestra mano- porque empezábamos a tener frío. Pero al ver la larga cola de gente que esperaban entrar, decidimos retornar a casa. La mujer volvió a ponerse los zapatos de tacón y se levantó con la ayuda de su marido.

-         Ha sido un honor haber hablado un ratito con vosotras- dijo con una sonrisa.

Nosotras contestamos lo mismo. Nos felicitamos el nuevo año y vimos como se alejaba con torpeza del brazo de su marido, y la pareja detrás de ellos. Caminamos debatiendo si ir a casa o seguir buscando lugares para bailar,  pero era ya muy tarde y el ambiente no se presentaba muy cautivador. No importaba, lo habíamos pasado bien, rodeadas de nuestros amigos, de vida, de esperanzas. Aquella noche era el comienzo de un nuevo año.

4 comentarios:

  1. Ah, las historias que jalonan una noche como esta. Con tu post me han venido un montón de cosas a la memoria, muchas de ellas de cuando adolescentes (allí éramos inmortales).

    Te deseo un buen 2014.

    Un beso

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  2. Unos zapatos de tacón te pueden arruinar la noche... o darte la posibilidad de hacer amigos. Nunca se sabe cómo puede empezar el Año Nuevo.
    Muy original ;)
    Feliz 2014 :)))

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