viernes, 13 de diciembre de 2013

Un poco de mí






Me siento frente a una pantalla en blanco y se paralizan mis pensamientos. Escribir, escribir, tengo tanto que escribir, ¿Por dónde empiezo? Soledad, necesito soledad, mucha soledad. Mis dedos quieren golpear palabras, y sin embargo no sé por dónde empezar. Debería leer, si, eso es, leer para evadirme de ese gran problema. Pero esa necesidad sigue urgiendo dentro. Quiero escribir libros, pero no sé cómo escribirlos. Cada día encuentro historias y las meto dentro de mi bolsillo. Contaré un momento vivido ayer, de un hombre con mirada vidriosa que tenía en su mano un cupón de lotería. Aseguraba que este año tocaría, que esta ciudad no volvería a ser la misma. Con la mirada inundada de esperanzas dijo que cada cupón tiene una historia detrás. Dicen que está loco, pero yo no les creo. Los locos son sabios, aquellos que afirman una verdad que nadie más ve. ¿Y los que escriben hasta vaciarse por dentro e inundarse los dedos de tinta? Los bohemios, pintores, artistas, escritores… ¿Se nos llama locos? Si es así, me enorgullezco entonces de serlo. ¡Qué viva el arte y los que lo hacen posible!

4 comentarios:

  1. Bendita locura, pienso que en esas palabras que expresas ya existe un inicio muy interesante, no te desanimes, en esos instantes atrapados a ojos vista, tenemos motivos para escribir, las sensaciones, ensoñaciones...y si no nos gusta, volver a probar, leer siempre, persistir (en una libretita a veces conviene anotar cualquier idea) El papel o la pantalla en blanco dan reparo, pues a perderle el respeto, a teclear y que pase lo que sea, me ocurre lo mismo, te doy mi opinión siempre subjetiva. Un beso cariñoso Sarah, y ánimos.

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  2. Pues si todos estos son locos, cuanto loco anda suelto. Sigue Sara contando esas historias que ves con tus ojos y con tu corazón.
    Un beso.

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  3. No es raro que el trabajo de un escritor acabe revelando, de alguna manera, la historia de un aprendizaje.
    Besos.

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