jueves, 26 de diciembre de 2013

Reliquias de coleccionista ¡JA!







Como un granito de arroz. Ni siquiera era pintado a mano. Desmontable, ordinario, legendario. La vitrina con tres capas de polvo, un habitáculo desordenado, con olor a vino. La fachada pintada de negro con raras ventanas de plástico cristal. Una figurita tan pequeñita con la etiqueta naranja que decía: 8 E. ¿Cómo es posible que esto tan pequeño cueste tanto?

- Figuras de coleccionista, chata- bufa el vendedor con aspecto de pintor abandonado. El pelo grisáceo recogido en una coletita. Lleva un jersey de los ochenta, y vaqueros con bajos anchos. Este hombre no pertenece a nuestra generación ni esforzándose. Sin embargo, se vanagloria de su enorme y “generosa” vitrina de figuritas de ficción y cómic. No entra ni Dios allí, debe de ser porque saben que meten la nariz en un lugar dónde la crisis ha subido diez peldaños.

3 comentarios:

  1. Esos lugares suelen tener su atractivo... solo para andar de pasada y perderse en una especie de mundo olvidado.
    Me gusta tu modo de contar Sarah!
    Besos y feliz año!
    Gaby*

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  2. Uno entra y curiosea, Si hay algo que vaya con el gusto y el bolsillo, se compra, y sino, con dar media vuelta, arreglado :)

    Bss.

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  3. suelo visitarlos...acompañada y a causa de los hobbys de mis hijas....y sí, son muuuuuuuy caros!

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