viernes, 1 de noviembre de 2013

Halloween ( El terror llama a tu puerta)









Ha recibido una llamada, solo escuchaba un susurro que erizó el vello de sus brazos. Colgó asustada. De reojo mira el calendario: 1 de noviembre. Alguien llama a la puerta, cree que son los niños pidiendo caramelos, pero decide ignorar el insistente timbre de la puerta. La calabaza agujereada en forma de terror late rayos naranjas. Decide comer sola, la cena nunca ha de servirse fría. Una sensación vertiginosa lame sus extremidades e inunda su garganta. Vuelve a sonar el teléfono, duda en recibir esa voz que no dice nada, esa voz que cree que pertenece al temor. Tiembla su mano, descuelga.

-Esta noche a las doce, dejaré algo bajo tu puerta- dice la voz.

Ella cuelga asustada. Mira el reloj, quedan diez minutos para la hora señalada. Ya no puede acoger comida en su estómago. Se muerde las uñas de las manos, pasea de un lado a otro. La noche empieza a fundirse en sus pupilas. Alguien da tres golpes fuertes en la puerta. Ella se lleva una mano a la boca, de esa manera atrapa el grito. Camina muy despacio, arrastrando los pies, el pomo está muy frío. Si hubiese mirilla sabría quien sería. Se encoge al escuchar una risita traviesa. En ese momento se va la luz. ¡Maldita casualidad!

Otros tres golpes (esta vez más suaves) Pom… pom…. Pom…

¿Qué debería hacer?

Vuelve a escuchar la risita. Le es familiar. Al abrir la puerta con decisión y valentía encuentra dos figuras vestidas de fantasma. Esta vez no puede atrapar el grito. Cuando cree que en cualquier momento se desmayará, la figura más pequeña ladea la tela blanca y deja al descubierto su identidad. La otra figura no puede evitar romperse en carcajadas.

- Abuela, ¿has olvidado que hoy es halloween?

7 comentarios:

  1. Qué relato tan tierno, me gustó mucho ese final pasado el mal momento seguro la abuela se reirá mucho de esta situación.
    Un beso.

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  2. Todos los indicios la van llevando a la preocupación y al miedo. Eso... hasta que aparecen unos diablillos recordándole que es Halloween, momento en que todo temor desaparece dejando paso a la sonrisa y a la ternura.
    Me ha gustado tu relato.
    Un abrazo.

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  3. ¡mucha imaginación en tu relato Sarah!!!!

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  4. El poder de la sugestión hace maravillas, mejor esos fantasmas inantiles, !mala memoria abuela!
    Divertido con su atmósfera su misterio y final feliz. Besito.

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  5. Buenisimo. Y es que las abuelas de hoy, poco sabemos de Halloween. Sabemos de castañadas, de panellets, de huesos de santo, de don Juan Tenorio de i doña Inés.
    A mi la verdad, este fiesta me parece otro Canaval. Ni más ni menos.
    Pero guardo respeto al que se disfraza de monstruo como el que se viste de Drácula.
    que para gustos,hay colores. Saludos cordiales.

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  6. La tensión va in crescendo... el relato nos prepara para llevarnos el gran susto (o mejor dicho, el gran susto lo llevará la protagonista!), y es que las abuelas, no están muy al tanto de estas modas "halloweeneras", así que habrá que aggionarse si no quiere morir de espanto la próxima! Muy bueno Sara!
    Besos!
    Gaby*

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  7. Noches de miedo y tensión terrible,basta imaginar para temer, Muy buena historia Sara.
    Un abrazo.

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