martes, 5 de noviembre de 2013

A mi hermana, la personita que más quiero en esta vida.








Después de tanto tiempo hemos vuelto a encontrarnos. Las mismas expresiones, tu carita no cambia, la felicidad dibujada en nuestros labios. En esos rasgos perdura nuestra complicidad. Hemos reído por ese devenir de nuestros pasos, que silenciosos y traviesos, corrían por el campo empapado de violetas y jazmines. En nuestro pelo dormía el otoño.

Hoy, después de diez años, vuelvo a compartir contigo ese eterno recuerdo, tan nuestro. Tú, con tres años, vestida con ese conjunto de color melocotón, y tus labios mojados de brillo labial. Yo a tu lado, con mis nueve años, muy diferente a ti, siempre con la mirada perdida y curiosa. Nuestros padres que en aquel tiempo jugaban a besarse para olvidar que ya no se deseaban, la familia reunida y feliz, inmortalizados en ese momento. Tu mano apretada en la mía, dejándote guiar por mis pasos, apoyando tu cabeza en mi hombro. Nos hemos hecho mujeres, de secretos compartidos, de cálidas noches narrando aventuras, mientras el atardecer hervía en el cielo, pintándonos de rojo el pelo. Los años disparan al tiempo, el pasado se ha escapado por la puerta de nuestras experiencias, ahora tenemos el presente. Lo más importante es que tú sigues ahí, a mi lado, iluminándome con tu presencia.



1 comentario:

  1. Bonitas palabras dedicadas a tu hermana , no la pierdas nunca.
    Me han encantado tus blogs, porque después de la fotografía escribir es otra de mis grandes pasiones.
    Espero que te puedas pasar por alguno de ellos.

    Un saludo Sarah, no dejes de escribir nunca.
    Parisina.

    ResponderEliminar