martes, 24 de septiembre de 2013

El puerto y nosotros


Caminamos por el puerto. Acaricio tus dedos, me gusta sentir esa sensación de estar pegada a ti. Llevamos tres días durmiendo en una pequeña habitación de un hostal que hay cerca de la playa. Me colocas un mechón detrás de la oreja y confiesas que estoy preciosa en esta mañana. Quiero sentarme en un banco, cerca del muelle, contarte alguna historia. Pero sé que no compartes esa pasión. Ofreces tu amor de otra manera. Te desnudo el corazón, he descubierto en ti un poema que debería escribir. Pero aún es pronto, algún día cuando crea conocerte lo suficiente te haré protagonista de mis novelas.

Nos dejamos acariciar por el sonido del mar. Cierro los ojos, vuelo lejos. Acercas tu boca a mi oído y escucho tu respiración. Es lo que me trae de vuelta, este amor que has creado con el paso de los años. Las sombras de las personas que caminan a nuestro alrededor también guardan secretos. Los niños montan en bicicletas, hay parejas que caminan en silencio, hablándose con la mirada. Mis labios se entreabren, es una manera de pedirte que me beses, siempre deseo hacerlo, aunque se te olvide. Cuando me besas siento que es a ti a quién debo besar siempre, lo sentí desde el primer día.

Acodados en la barandilla de un puente que había cerca de una plaza me preguntaste por qué me gustaba tanto escribir. “Escribo para vivir y para morir” te respondí. Tu mirada delataba que no lograbas comprenderme. Acerqué mi cuerpo al tuyo, ese acercamiento íntimo, un abrazo que no lograba ser entero, delatándome frente a tus ojos, también escribía para ti.

Permanecemos callados, tenemos que regresar. En esta noche, el pueblo lanza cohetes, festeja una fiesta que ignoramos. Te tumbas a mi lado. “La noche es la llave que guarda a otro día” susurras y hundo la cabeza en tu hombro, deseando que al día siguiente nos queramos más. Es en la noche donde te hago mío, acaricio tu sombra, como si naciese de la melodía de un piano. Tu sombra, que se destiñe cuando el crepúsculo hierve en el horizonte. Es maravilloso poder escribirte de esta manera, cuando duermen los dioses y mi ventana está abierta. 



http://www.youtube.com/watch?v=Q3M8s5NGeS4

3 comentarios:

  1. Una ternura de relato, qué bonitos momentos describes. Me encantó.

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  2. Me ha gustado mucho tu relato. Buenas frases :"Escribo para vivir y para morir" y "La noche es la llave que guarda a otro día". Apúntatelas en tu carpeta de frases estupendas. Un saludo.

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