jueves, 11 de julio de 2013

Heredarás




Rotos tus besos sobre mi piel dorada.
¿ Qué heredarás de mí?
Bajo tu almohada he dejado el frasco de mi perfume. El cual adorabas oler en mi piel.

Heredarás las sonrisas que hiciste nacer en mis
labios y estos ojos que aprendieron a conocer tu alma. Estos mismos que te han hablado tantas veces aún sin haberlos observado con atención. Estas pupilas mías encierran el reflejo del lago dónde te bañas.

Heredarás el cielo de estas manos, que te acariciaban con torpeza y delicadeza, mis brazos cuando buscaban apoyo en los tuyos. Te regalo, si lo deseas, cada mechón de mi pelo.

Heredarás mi eterno recuerdo. Los momentos que hemos hecho nacer y naufragar, instantes donde sentados, aprendimos a rozarnos los dedos y curar las caricias heridas o soñadas.

Heredarás mi absurda visión del mundo y esos poemas que escribí pensando en ti, soñándote.

¿Aún es poco?

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