lunes, 3 de junio de 2013

Lunes

Camino entre la multitud un lunes por la mañana. Un hombre de piel canela camina delante de mí, lleva una camisa blanca con flores azules, vaqueros y los clásicos zapatos negros, brillantes. El pelo negro, moteado. Procede de otro país. Persigo sus pasos hasta que lo pierdo de vista. Observo a las personas, no conozco a nadie, no sé si eso ha de enfadarme o entristecerme. Compartimos el mundo, la tierra, nadie dice nada, todos guardan secretos, los llevan con ellos. Aguardo a qué el semáforo se ponga en verde, mientras espero pienso, en todo, tal vez no debería pensar tanto. Alguien me dijo que yo era especial, pienso lo contrario, creo que siempre he sido extraña. Recuerdo una cita que decía: “La inspiración viene cuando se trabaja” no sé quién lo dijo. Me pasa al revés, la inspiración suele acogerme cuando camino hacia el trabajo.
 El pavimento está húmedo, los aspersores riegan el césped. Las terrazas empiezan a llenarse de gente, es hora temprana. Estoy feliz, me siento bien. Dibujo en mi rostro una sonrisa, es verdad aquello que dicen: “Solo tú tienes la decisión de estar bien o mal” hoy no tengo motivos para decaer. 

3 comentarios:

  1. Ha resultado un inspirado texto.
    Muy bueno.

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  2. Para decaer, ni en lunes, ni en martes...ni en toda la semana.
    Un abrazo Sara.

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