domingo, 6 de mayo de 2012



Hoy me has partido el corazón, esperaba tener tiritas en el botiquín pero… ¡nada!, vacío, y las heridas no bastan con betadine, suficientes coloradas están ya, no quiero un color feo naranja encima de ellas, lo empeoraría mas.

Afuera las lumbres ardían en la ciudad y yo ideaba guerras frías para jugar a desafiar el peligro. Hoy he sentido cuchillos oxidados clavándose como estacas en todo mi cuerpo. No presencio un paisaje al cual admirar, ni unos ojos que podría amar esta noche. Hay una voz que me ha olvidado, y siento soledad, más que antes, he de admitirlo. Mi mundo no es como lo imaginan, adoro creer en las inverosimilitudes, tal vez eso reta el hecho de que en este momento de mi vida viva una mentira. Recorro con vigilia los rincones donde jugué a ser personajes deseados, intenté encontrar cariño en brazos que creí seguros y acabaron pudriéndose.

Hoy me has roto el corazón y todo sigue intacto, procurando no convertirse en fósforos inservibles. Siento que ardo en algún lugar y no vendrán a rescatar mis cenizas. Hoy soy un bosque desnudo que suspira sin saber que tierra cultiva. Viene a mi cabeza la triste balada que canté anoche en un local, cuando la única compañía que obtuve fue un vaso de whisky y unos zapatos empapados.

Regresé a casa con un puñado de semillas, creí que crecerían junto a mis esperanzas, pero murieron cuando dejé el abrigo olvidado en el trasero de un coche. Ahora doy la razón a quien dijo que los días grises eran marcas que dejaba una vida vacía y absurda. No he encontrado la caja de lápices, debí habérmela dejado debajo de una mesa o en la última clase de secundaria. Tal vez se cayó de mi mochila cuando corrí para alcanzar unos labios que creí poder besar siempre, o tal vez sin recordarlo la tiré en la basura porque pensé que no tendría que pintar mis días de otros colores. Que equivocada estaba y que inútil fue pensar que tú estarías siempre en mi vida. Nada perdura, debí haberme clavado en los sesos esa verdad. Debí aprender a apagar las luces cuando no necesitaba la luz, debí olvidarme de tu voz o de tus manías, de aquellos paseos agarrados de la mano, aprendiendo de la vida.

Hoy has roto el corazón de esta casa que te espera cuando regresas, cuando me abandonas y vuelves días más tarde, como si nada hubiera ocurrido.Olvido todo en una habitación contagiada de soledad, dejando que las manos posean estos papeles que hablan de ti y esta bujía que parpadea enfadada esperando ver tu cuerpo desnudo. No podré dormir porque sentiré otra vez la ansiedad de no poder gritar o decidir. He encontrado una canción que acunará un poco esta soledad. Tiene gracia ¿verdad? A mí que nunca me han gustado escuchar canciones antes de dormir. 

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