sábado, 21 de enero de 2012

El final.





Corramos por el páramo,
Juguemos a no respirar,
La ceniza quema nuestros labios,
La boca de la montaña despertó,
Los bostezos pueden ser peligrosos.

Espesa saliva naranja barre la esperanza que profana la tierra,
doblega la naturaleza,
pero no podrá borrar la fuerza de nuestra fe.
Tu hogar solo es un entresijo de cemento,
el terror cosió tu grito.

Estabas entre  cuerpos carbonizados,
aun vivías,
el humo ennegreció tu pelo y tu piel,
todo había terminado.

Los buitres ya no son la amenaza,
el enemigo está frente nuestra,
el pecho de una montaña rodeado de musgo,
clamando un profético aviso;
la tierra pare oro, fuego.
Una cesárea que engendra el final
de nuestra existencia.

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