jueves, 22 de diciembre de 2011

Navidad.



Podría escribir sobre la navidad,
preguntar por qué es blanca y no de otro color;
podría intentar describirla,
fría, hermosa, latente de nostalgia.

Como hace desnudar los árboles y  almas,
como pinta el cielo de tiza,
haciéndolo vomitar de nieve.
Podría narrar las leyendas sinfónicas que emergen de ella,
desenvuelve la humildad y esperanza.

Podría decir lo que significa para cada uno de nosotros,
está en todas partes,
como un espíritu que emerge desde otro mundo paralelo,
te envuelve, haciendo recordar cuando eras niño,
Y esperabas a un anciano orondo con una enorme bolsa llena de regalos.

Las calles se inundan de corazones rotos,
otros lo viven de otra manera,
es la época de ser feliz,
o al menos cuando se siente la paz de verdad.

Los niños sonríen,
contagian esos deseos de creer en algo que hace tiempo perdimos,
las chimeneas fulgen el hogar y el árbol vestido con bolas de navidad,
lazos y estrellas;
Deslumbra  las comidas familiares.


Sin embargo, la navidad también sabe ser triste,
hay quienes,  con los bolsillos vacíos,
intentan encontrar un milagro en la iglesia.
Hay infectados por pesadumbres y enfermedades,
Que rezan con los ojos cerrados,
dejándole al corazón hablar.

Algunos se conforman con un pesebre triste,
y con las sonrisas de sus hijos,
imaginando que todo se hará realidad.
La leyenda sigue ahí,
Jesús, María y José,
refugiados y tibios en un retablo,
bajo un cielo oscuro y enigmático.

Así es la Navidad,
una esencia inmortal.

(FELIZ NAVIDAD A TOD@S; ESPERO CON TODO MI CORAZÓN QUE TODO VAYA MEJOR EL AÑO QUE VIENE, QUE VUESTROS SUEÑOS SE HAGAN REALIDAD Y SEAIS MEJORES CADA DÍA).

lunes, 19 de diciembre de 2011




Algo me despierta en la noche,
tu reflejo se proyecta en la ventana,
es la pálida luz de la luna,
que confunde su soledad con la mia.

Él se acerca, huele a nostálgia,
me arropa con su aliento.
dice que deje de buscarte,
porque hace tiempo que te perdí.

Me ruega que deje de quererte,
porque es una enfermedad
que atrofia mis venas
y no me permite vislumbrar esta otra alma que intenta sacarte de mi corazón.

Dice que todo está perdido,
este es el cielo, y tu estás en el infierno.
Él suplica que deje de esperarte,
porque nunca volverás.

Que tus brazos son dos cuchillos de cristal,
y si me acerco demasiado,
terminaré rota en mil pedazos.

Recorro estas calles húmedas,
vives en cada lugar,
las esquinas llevan tu nombre,
intento encontrar la huella de tus pisadas bajo las baldosas rotas;
buscaré la sombra de tu adiós,
emancipar este dolor que dejaste.
Dejaré que la ponzoña de tu decisión
rectifique mi sentido común. 

sábado, 17 de diciembre de 2011

Leiden.




¡Oh Leiden! anoche te soñé,
Iba con mi vestido blanco,
Abrigo de felpa.
La nieve se hizo dueña de tu tierra e hijos,
olías a esperanza y leña quemada.

¡Oh Leiden!
Si hay una cosa que ahora mismo desearía,
es besar cada rincón de tu hermosura,
ser la lengua insaciable que conduzca tu río Rin.
Las farolas que atenúan la noche,
árboles que tienen las ramas abiertas,
dispuestas a darte un abrazo.

¡Oh Leiden!
quisiera haber sido holandesa,
para poder contar historias sobre ti,
 una pequeña Dickens recorriendo tus calles que parecen cartón,
con mi bicicleta pintada de libertad.

Leiden...
¿Podrás dejar que te vea algún día?





video

viernes, 16 de diciembre de 2011

Domingo.






Nos quedábamos largo rato mirando como el fuego lamia la leña.

-Esto es lo que más me gusta del invierno.

El fulgor anaranjado parpadeaba en tu labio inferior. Si nos acercabamos demasiado, arderíamos. El calor penetraba en mis pantalones y por las mangas del jersey. El crepitar del fuego rompia el silencio que nos obsequiaba el hogar cuando el sol dormía. Lenguas amarillas que nos susurraban la libertad de arrancarnos la piel a besos. Una de las leñas parecía la máscara desencajada de un bufón, imaginé que era mi calavera convertida en papel de estraza. A veces, la leña era atizada por pequeños petardos. Te pregunté el porqué el fuego hacia doler la madera.
-          
- - Creo que eso nunca lo sabremos.

Enterraste tus dedos sobre los mios, prometiste que no me dejarías. De pronto nos vino la imagen de un crematorio.

Ceniza… nunca.
En ese caso… seria la arena de una bonita playa.

Y tú… serias la huella que dejan tus zapatos cuando me busques entre el sur y el norte. 

domingo, 11 de diciembre de 2011

Hallstatt


-          Tengo miedo.
-          ¿por qué?
-          De morir sin haber visto con mis propios ojos este pueblo.
-          ¿por qué te gusta tanto?
-          No lo sé, es como si de repente encuentras sabroso un helado de trufa y a ti no te gusta la trufa.
-          No sé lo que quieres decir.
-          Quiero decir que hay veces que sientes algo sumamente inédito por algo y no sabes por qué es. Siempre he deseado sentirme vivo en alguna parte, creo que ese es el lugar que debo ver antes de no tenga siquiera fuerzas para levantarme. Y… ¡fíjate! Todas esas calaveras reunidas, en una iglesia. ¿no sería bonito que nos enterrasen allí?
-          me encantaría estar apilada con mi nombre rotulado en mi calavera, cuando llegue el momento, claro.
-          Hagámoslo entonces.
-          Está bien, iremos.
-          Son muchos kilómetros.
-          Los sueños no tienen kilómetros.

- Tengo miedo
- ¿ Porqué?
- De morir sin haber visto con mis propios ojos esta maravilla.
- ¿Por qué te gusta tanto ese pueblo?
- No lo sé, siempre he deseado sentirme vivo en alguna parte, y creo que ese es el lugar que debo ir antes de que no tenga la fuerza necesaria para mantenerme en pie. ¡Fijate! todas esas calaveras apiñadas en la iglesia, ¿ no seria bonito que nos enterrasen allí?.
- Me encantaria estar apilada con mi nombre rotulado en mi calavera, cuando llegue el momento, claro.
- Hagámoslo entonces.
- Está bien, iremos.
- Son muchos kilómetros.
- Los sueños no tienen kilómetros.


A mi padre, que hoy me ha enseñado a descubrir un nuevo lugar para añadir en nuestro mapa de aventuras. 






video

jueves, 8 de diciembre de 2011

Ciudad






El esclavo llanto de un grillo,
Que, descarado, irrumpe en las rendijas de la puerta.
Estamos tumbados en la cama,
Duermes, hablas en sueños,
me pongo a hablar contigo.

El aire mece las consolidas del jardín,
Decido salir a la intemperie,
La jaula de mi silencio se evapora.

Una hilera de luces que parecen estrellas,
son hijas de la ciudad,
de fondo se oye unos neumáticos rompiendo la carretera,
imagino que nuestros seudónimos viven en aquella avenida, donde poníamos nombres a las  nubes.

Implantamos nuestro futuro en un pupitre,
Yo era la de la boca con sabor a fresa,
Tú olías a regaliz.
El tiempo ha desviado este cuerpo enjuto,
Designios que aun atesoro.
Hacerse mayor no es difícil,
Es el pensamiento, que se torna maduro.


Mientras dejo que el frío de la noche Anestesie mi soledad,
Encuentro una paradoja:
“las ciudades, también saben hablar”.


lunes, 5 de diciembre de 2011

Ahora, en esta noche.

Hoy me he sentido feliz, caminaba sin importarme retroceder, rebuscando ese sentido que creí dormido.
Amé Jaén, y lo que vive en él.
Amé poder ver, sentir, llorar, reir,
respirar el aliento de la noche.
Hoy, amé estar en compañia,
 tener piernas, salud, recuerdos...
esos que no morirán nunca.
A pesar de que extraño aquella época,
agradezco haberlos vivido,
porque me hace ser humana.

Hoy aprendí a amarme un poco más,
porque supongo que lo que cuenta es tenerte por encima de todas las cosas,
dijo alguien una vez que nadie te salva, solo tu puedes hacerlo,
efectivamente encontré la razón de sus palabras.

Yo soy el bálsamo que puede curar las cicatrices del tiempo,
me he enamorado de mi corazón,
ese pájaro que creia estar encerrado,
y que ahora ha sabido abrir un poco más la jaula.

Ahora puedo decir que la vida sigue pese a todo,
que habrá alguien que te sepa levantar,
que acariciará tu piel cuando la notes fría, áspera.
Alguien que le importa tu sonrisa,
y no dudará en marcar el destino para escuchar tu voz.

Hoy he aprendido a amar los minutos que me has dedicado,
esa pequeña distancia que separaba dos latidos,
la certeza de que algún dia seré mejor que ahora,
no imaginas lo abiertos que están mis ojos.

Hoy he encontrado razones diversas
para saber lo que es amar en otra perspectiva,
amor hacia esas pequeñas cosas que se pueden transformar en grandes.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Azul.


Unos ojos azules se cruzaron una mañana con los míos en un centro comercial. Aturdida por el nuevo ejemplar que había sacado uno de los más célebres escritores de los últimos tiempos - o al menos para mí- tenia entre mis manos, la historia que había estado esperando durante un año. Ojos azules confesó que le había sorprendido ese fulgor que se escapaba de mis pupilas cuando leía. Estaba enamorada de los libros, lo supo cuanto me vio. Con énfasis, dijo que yo era preciosa.

Dos amigas pasaron por delante de nosotros, una de ellas miraba el ejemplar que sostenía entre mis manos. Una le dio un codazo a la otra, y dijo:
-          Mira, es el nuevo libro de Carlos Ruiz Zafón.
La otra bajó la cabeza abatida y murmuró por lo bajo:
-          Apenas tengo tiempo para leer. ¡que más quisiera yo poder hacerlo!

(Yo si tengo tiempo para leer, qué suerte la mía)

De nuevo solos, y reírnos sobre lo que provocan las historias nuevas, ojos azules tragó saliva y se envalentonó.
-         -  ¿tomamos un café?

Motorista, libertino, atractivo. Ojos azules tenía un prospecto interesante que me hubiese gustado conocer si no fuera porque en ese día me esperaban los típicos quehaceres: trabajo, trabajo y trabajo. Cuando ojos azules se conformó con apuntarme su número de teléfono y una lista de espera, se marchó dejándome con dos caminos. Podría haberlo dejado escapar (que es lo que hice) la otra opción: darle mi número. Hubiésemos deleitado un café en la primera planta, conociéndonos, mientras se nos adhiriese  la espuma de la leche en los labios, hablaríamos de lo que me gusta, detesto, y sueño en la vida.

 Él me hablaría de carreteras, motos y las dudas sobre a que dedicarse verdaderamente. Vería mi reflejo inseguro en sus pupilas, y yo terminaría preguntándome si estaría obrando bien. Después estaríamos sentados en un banco, devorándonos a besos crecientes y descendientes, palpando nuestra carne bajo el abrigo, y esas cosas que ocurren cuando la llama de la pasión se apodera de las partes más escondidas. Ojos azules desapareció entre los estantes de los perfumes y así creó una historia aquella mañana. La posibilidad de escoger, decidir ser bisoña o mujer.