viernes, 29 de julio de 2011

Tocar París






Francia, yo quiero ir a Francia,
una mujer es llamada por el conductor,
coge con elegancia sus maletas,
guarda el libro que tenía entre las manos,
uno de Ágatha Cristie creo,
y se pone en pie,
con esa pose de orgullo sin prejuicios.

Ella si que va a Francia,
mientras yo voy hacia el revés.
la miro sin apenas pestañear,
empieza a dolerme estar sentada,
pero no me importa,
mis sueños sobre París vuelan sobre los tejados.

El cielo está divertido,
es un bonito día para ser pájaro,
un gorrión picotea un trozo de pan,
el autobús rehuye mi mirada,
se marcha, la huella del neumático queda manchada sobre la acera,
me quedo sola con el silencio.

Quiero ser Paris,
pero mi nombre es otro,
mi billete tiene otra dirección,
algún día, quizá pronto, me llamaré Francia,
tocaré la torre Eiffel con los dedos,
seré una leyenda en Notre Dame,
quizá una sirena en el río Sena.

Paris, ciudad mágica,
bendita de día,
maldita de noche,
el amor se respira incluso en las estaciones de metro,
París que vino a través de un sueño
y se quedó dormida dentro de mi boca.

jueves, 21 de julio de 2011




Casualmente a ella la llevo en el bolso la mayor parte del tiempo, me acompaña cuando quiero estar sola y cuando necesito leer algo que verdaderamente ocupe ese ir y venir de mi soledad. Ella es Susana Tamaro, una escritora realmente asombrosa que consigue hacerme deleitar con su ingenio y su sensibilidad a la hora de escribir lo que lleva dentro, en su corazón. Más fuego, más viento, su libro, es una verdadera obra para pensar, he aprendido de ella, he descubierto facetas de la vida y de esta humanidad que tenia ignorada. Frases como las de Lina Schwarz en su libro: <Ancora e poi basta> que decia:



¿ Y si fuera panadero?


Oh, quema demasiado el horno,


¿y si fuera albañil?


Es un trabajo demasiado duro,


¿ y si fuera marinero?


El mar me da terror.


Lo que quiere decir es que las personas tenemos tanto miedo de emprender esos sueños que llevamos dentro que no somos capaces de realizarlos. Y es una pena, porque solo existe una vez y un final. En este libro he descubierto la otra cara de la felicidad, la sociedad, la naturaleza, es un placer leerla siempre, nunca me decepciona, me hace abrir los ojos un poco más, encontrar posibles respuestas como esa pregunta que ella cuestionaba: ¿ es verdad que la felicidad está solo ligada a las cosas que no poseemos?.


¿Y si la felicidad se encuentra en lugares que nosotros ni sabemos que conocemos?. Son muchos los conceptos que tenemos sobre ella. Otra frase de Susana que me cautivó fue un trozito de fragmento en uno de sus relatos: para una voz sola. Decía así:


- Mira ¿ ves? todo es doble- Le dice el padre a su hija.- ¿ sabes porqué? porque hoy, solamente hoy, ves con dos pares de ojos, los tuyos y los del alma.


El alma, ¿ qué es el alma? ¿ cual es el verdadero sentido de esa palabra? ¿ subyace dentro de nosotros o permanece estático alrededor?. Hoy no es de esos días donde puedo abrir mi mente adecuadamente para expresarme, pero os dejaré otro pequeño fragmento donde Susana describe el latido del corazón, ese minúsculo órgano que burla nuestra locura y nos hace estar vivos en todos los sentidos de la vida:


"Intenta imaginarte el corazón como su fuera un instrumento músical. Están las cuerdas que tocamos habitualmente: la de la tristeza, la de la alegría, la de la rabia, la del dolor, la de la añoranza, la del enamoramiento. Y por fin, hay otra más escondida y profunda, que a menudo es dificil de descubrir, pero es precisamente esa la que, al vibrar, hace que el sonido de todas las demás sea armónico y potente."


( más fuego, más viento, de Susana Tamaro).

miércoles, 13 de julio de 2011


A Jorge.


Han abierto el otro establecimiento, y se te echa en falta, no es fácil convivir con el peso del tiempo. Al fin y al cabo, elegiste la luna, ahora tus párpados no pueden abrirse. Me contaron que sigues atado a la almohada, que ese hospital hace de tu casa, no imagino verte respirar a través de un tubo. Tú, que eras el que decía que la vida estaba hecha para vivirla, que aun quedaban capítulos para el próximo viaje, y fíjate, no te dio tiempo a hacer la maleta, un billete de ida sin vuelta. La última vez que vi tu mesa vacía fue un martes, parecía mentira que tu ausencia se escapase por las paredes, y esa puerta que aun tenia la huella de tu pulgar yacía cerrada, escondiendo lo que significaste allí dentro. No te preocupes, no limpié tu huella, tampoco fregué el suelo, quería mantener intacto todo como lo dejaste. Desovillé ese nudo que me estrangulaba la garganta y las manos, limpié la habitación, solamente había una estantería vacía, un bolígrafo huérfano de su papel, un ordenador que dejó de funcionar, y que dentro, tenia tus cosas, tú música, aquella que acompañaba tu semana y que, a veces, me enseñabas con deleite. Y esa piedra extraña que encontraste en la calle y la convertiste en tu amuleto, la cogí y me sorprendió que estuviese tan fría, parece ser que también te echa de menos. Te hablé por última vez, sin importarme abrir el corazón a una simple habitación, te imaginé sentado, con las piernas cruzadas, sonriéndome cuando te contaba mis anécdotas del fin de semana y de la última canción que había sonado en mi mp4 y que quizá a ti te gustaría escuchar conmigo. También extrañé hablarte de libros, los dos éramos dos barcos de papel naufragando entre olas de romanticismo, cogias mis recomendaciones y prometías leerlo pronto, para enfrascarnos en una conversación distinta, sin importarnos que el sol se colase entre las persianas, ni esa hora intempestiva que el reloj solía advertirnos. La última vez que te vi yo tenia una cita con las prisas, nos miramos, una sonrisa, sin saber que fuese la última, bajé esas escaleras corriendo, como siempre. El eco de tu voz resonó en el rellano:

-Hasta mañana amiga.

Dibujé una afirmación y te contesté:

-Hasta luego amigo, mañana será otro día.

Es curioso como los acontecimientos urgieron de golpe, tu abrigo fue la soledad, y eso que creia que dentro de ti era verano. En las cuencas de tus ojos jamás atisbé algun resquicio de tristeza o pesadumbre, eso te hacia especial, siempre hacias bailar tus púpilas en cualquier momento del dia. Quisiera decirte lo que pasó después y también que hubieses vivido conmigo esa transformación que nos regala la vida junto a sus pequeños atajos. Pero te sigo hablando en ocasiones, el pasado siempre estará escondido en esa esquina, aunque la persiana de tu habitación se cerró hace mucho tiempo, aun sigo imaginando que estás allí dentro, escuchando Hold my hand de Michael jackson y comiendo una pizza, esperando a que yo viniese para ordenar todo y enfrascarnos de nuevo en temas de todo tipo. Desde aqui te mandaré un hasta siempre, pues es de lo que dependemos ahora.

miércoles, 6 de julio de 2011






Ah, este vacío! ¡este vacío que siento aquí en mi pecho...!. Pienso a menudo que si una vez, una sola vez, pudiese estrecharla contra mi corazón, se colmaría plenamente este vacío.




( Goethe werther).




Hace tiempo que la nieve cubrió la huella de tu silencio. Aquí es siempre invierno y me cuesta dormir en estas frías noches. A veces regateo entre la cama, intento buscar tu cuerpo o algún ápice de un roce de tus manos, si, me cuesta dormir, bastante. Sin embargo, hay dias en que el sol se divierte saliendo de vez en cuando, y me ciega los ojos. Tu imagen destella en el cristal, no basta con parpadear para volver a mi realidad. El otro dia encontré tu camisa, medio ajada, la olfateé teniendo la esperanza de que el tiempo no me hubiese arrebatado tu olor, pero no quedó nada, solo era ante mis manos, una simple camisa. Como esas fotos que a veces dejo esparcidas en el suelo intentando encontrar alguna respuesta, para luego colocarlas después en ese album donde siempre quedarán estáticos aquellos momentos, donde siempre estará tu sonrisa y la mia, donde puedo diferenciar ese antes y después, la seguridad de que en un tiempo, yo fui verdaderamente feliz. En mi almohada se han cosido los recuerdos, no me dejan descansar, se meten entre los hilos de mi pelo y fecundan en mi cabeza. Y a pesar de que los dias vienen y van, yo no puedo dejar de pensarte y me pregunto si tú me seguirás recordando, si acaso no me habrás olvidado.