jueves, 23 de junio de 2011

Perdóname


Perdóname amor,
solo quería morir contigo,
ver tu rostro por última vez mientras mi corazón dejase de latir,
solo quería tenerte cerca,
sin importarnos ese plato vacío que dejamos en la mesa,
la ventana abierta, la tormenta entró en la casa.

El suelo está frío,
o quizá es mi cuerpo que se está convirtiendo en piedra,
quiero besarte,
hasta que me duelan los labios.
he dejado de tener miedo,
la muerte nos hace ser libres, nos hace estar locos.

Perdóname,
solo quería abrazarte,
convertir el tiempo en arena,
nunca aprendí del todo,
quería encontrar un latido en tus ojos,
hallar un escondite,
se hizo la noche, la luna viene a llevarme lejos,
no te preocupes, estaré bien.

Perdóname,
solo quería vernos arrugados como pasas,
hacernos inmortales con los años,
contar estrellas, para que nuestro cielo no fuese insípido,
aprenderme todos los lunares de tu cuerpo,
cada músculo, aprenderme todas tus sonrisas.

Perdóname por haber manchado el vestido,
haber ensuciado el borde del vaso con mi pintalabios,
por haberte necesitado tanto,
Incluso con una mirada.

Dejaré mi último beso en tus manos,
y mientras el aliento aniquila mis palabras,
yo te diré, solamente,
que me perdones,
por quererte tanto.

miércoles, 1 de junio de 2011

Tu partida





Cuando borre el último aliento de mi desdicha,


Cuando aprenda a no dejar las marcas de ese dolor en la ventana,



dejaré de amarrar aquello que araña mis manos,



sabes que mueves mi mundo,



y aun así parece divertirte.


Esta habitación tiembla en ocasiones,



un ligero temor cruje en mis entrañas,



es tu ausencia lo que retuerce mi corazón.



Dime, ¿ acaso te estremecerás?



no encuentro tus latidos, hace tiempo que se pringaron de soledad,



y crearon una extraña melodia dedicada al silencio,



te escondes, mientras yo quedé doblegada en la ventana,



dibujando esperanzas, atisbando una sombra que creí tuya,


El frío entumece mi piel,



se cuela en los huesos,



un travieso cosquilleo se escapó por la ventana para recorrer mi nuca y aterrizar en mi sexo,



quiero irme a alguna parte,


pero no encuentro la salida.


Has sido perverso, te llevaste mi vida,



dejaste tus promesas escritas en aquel sauce,


desnudo, desvistiendo ese desgarro que me dejó tu partida.



Y ahora yazgo aquí,



manoseada por esta secreta historia nuestra que escribí



en estas páginas escondidas del mundo.