lunes, 19 de diciembre de 2011




Algo me despierta en la noche,
tu reflejo se proyecta en la ventana,
es la pálida luz de la luna,
que confunde su soledad con la mia.

Él se acerca, huele a nostálgia,
me arropa con su aliento.
dice que deje de buscarte,
porque hace tiempo que te perdí.

Me ruega que deje de quererte,
porque es una enfermedad
que atrofia mis venas
y no me permite vislumbrar esta otra alma que intenta sacarte de mi corazón.

Dice que todo está perdido,
este es el cielo, y tu estás en el infierno.
Él suplica que deje de esperarte,
porque nunca volverás.

Que tus brazos son dos cuchillos de cristal,
y si me acerco demasiado,
terminaré rota en mil pedazos.

Recorro estas calles húmedas,
vives en cada lugar,
las esquinas llevan tu nombre,
intento encontrar la huella de tus pisadas bajo las baldosas rotas;
buscaré la sombra de tu adiós,
emancipar este dolor que dejaste.
Dejaré que la ponzoña de tu decisión
rectifique mi sentido común. 

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