viernes, 11 de noviembre de 2011

Cementerio.


El otro dia la vi,
ataviada en desesperanzas,
llevaba una cuerda entre las manos,
el pelo disecado,
no habia fulgor en su mirada.

La tierra moria entre sus pies,
aquel rostro...moribundo, se burló de mi terror,
unos cuervos se habian comido las lagañas,
los labios cosidos,
ignoré el color de su lengua.

Corrí, dejándome el aliento en cada paso,
ella, delante de mi,
sin un principio ni final.

Olia a muerte,
las lápidas eran cajones de carton,
desapareció,
y me quedé sola,
derramando preguntas.


2 comentarios:

  1. Perfectamente escrito, profundo, helador, pero me gusta y mucho, la poesía maldita y los poetas que utilizan esos tonos. Has leído a Arthur Rimbaud, "el enfant terrible" de las letras franceas. Es genial, su obra es una gran lección poética y su errabunda vida, de cine.

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  2. Me alegro que te guste :) tal vez deberia haberle dado más pinceladas, pero se me quedó así. Se cortó mi inspiración. Gracias por tu comentario, querida.

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