sábado, 12 de noviembre de 2011

...Adiós?




Que más da, si al fin y al cabo te comiste mi corazón,
se pudre, ese agujero que se quedó vacío,
estas manos que se usurparon, etéreas.

Que fácil es romper una barrera,
llenarse los calcetines de barro,
mancharse los zapatos, de serrín.

Esto es lo que ha quedado de mi:
un revuelto de huesos,
gusanos y arena,
mi llanto es una cisterna que bombea.

Te vas,
y hueles a dolor,
fenezco en cada huella que dejas,
déjame un pensamiento
en estas paupérrimas paredes.

Dejaré en tu pecho
una última lágrima borracha
que tomé prestada
de este vaso de vodka.  

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