viernes, 29 de julio de 2011

Tocar París






Francia, yo quiero ir a Francia,
una mujer es llamada por el conductor,
coge con elegancia sus maletas,
guarda el libro que tenía entre las manos,
uno de Ágatha Cristie creo,
y se pone en pie,
con esa pose de orgullo sin prejuicios.

Ella si que va a Francia,
mientras yo voy hacia el revés.
la miro sin apenas pestañear,
empieza a dolerme estar sentada,
pero no me importa,
mis sueños sobre París vuelan sobre los tejados.

El cielo está divertido,
es un bonito día para ser pájaro,
un gorrión picotea un trozo de pan,
el autobús rehuye mi mirada,
se marcha, la huella del neumático queda manchada sobre la acera,
me quedo sola con el silencio.

Quiero ser Paris,
pero mi nombre es otro,
mi billete tiene otra dirección,
algún día, quizá pronto, me llamaré Francia,
tocaré la torre Eiffel con los dedos,
seré una leyenda en Notre Dame,
quizá una sirena en el río Sena.

Paris, ciudad mágica,
bendita de día,
maldita de noche,
el amor se respira incluso en las estaciones de metro,
París que vino a través de un sueño
y se quedó dormida dentro de mi boca.

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