domingo, 29 de agosto de 2010

Aire y fuego

Una vez más dejo que las lagrimas inunden mis ojos hasta que las gotas caen en mi pecho, cerca del corazón, ya ni siquiera siento esa vivadez de una niña ilusionada ante el mundo. Tu pareces ni siquiera darte cuenta de la pálidez de mi rostro ni de la ausencia de mi sonrisa. Cuando te toco pareces tan frío, ¿adonde fue a parar el calor que transmitias?, ¿ que ha pasado con tus manos?, ya ni siquiera parecen tocarme, ni siquiero parezco notar tu cuerpo invadiendo el mío. Tus labios parecen no entenderse con los míos y echo de menos entrelazar mi lengua con la tuya, jugando, siempre provocando. Tu ausencia invade esta enorme casa, volveré una vez más a estar sola, sin tí, sin nadie a quien desahogar las penas que invanden esta alma que empieza a deteriorarse. ¡Y yo que pensaba envejecer contigo!, que ilusa fuí. Hago las tareas de casa, luego salgo a la calle, la gente sigue su rutina, y yo ni siquiera sé cual es la mía, ¿ esperarte?, ¿ morirme a cada segundo que te noto cerca?, yo soy fuego, tu aire, yo pretendo arder entre tus brazos, tu pretendes volar. ¿ sigues queriéndome o tan solo soy una marioneta a la que puedes manejar?, doy vueltas a mi misma, una y otra vez, hasta cansarme, hasta que mi garganta profana el grito mas alto, hasta que los pies me duelan y no pueda mantenerme en pie. Pero es tan difícil gritar, es tan dificil que me entiendas. El mundo gira a mi alrededor y yo no noto nada, observo como se besan las parejas, en como unen sus manos y en esas estúpidas miradas cursis, y yo sigo sintiéndome tan sola. Es de noche, me he puesto mi mejor vestido, he rizado mi cabello, como a ti te gusta, he pintado mis labios de un rosa claro y he matizado mis mejillas con un poco de color. A pesar de que me siento cansada, de que no tengo fuerzas para reir ni siquiera para llorar, te espero. Oigo el tintineo del reloj que parece burlarse de mí, me pongo en pie, estoy harta de esperarte, de preparar mi cuerpo por si decides besarlo o poseerlo. Cada parte de mi cuerpo tiembla como si hubiese un terremoto bajo mis pies, tiro las cosas al suelo, tus cosas, todas ellas, no quiero verlas, cogo mi mochila, meto todo, me miro en el espejo, hoy seré otra mujer, mañana seré mejor. El autobús espera mis pasos, y cuando me lleva lejos de tí me siento feliz, libre y poderosa. Debí hacer esto mucho antes, y tengo la esperanza de que te des cuenta de lo que has perdido, de lo que has ignorado y de la mujer que tenias frente a tus ojos.

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