lunes, 25 de julio de 2016

Este jueves un relato: miedos infantiles. (El cuadro mágico)




Cuando yo era pequeña me daba verdadero terror la tormenta. Era como si el cielo fuese a romperse en trozos y caer sobre la tierra como meteoritos de algodón. A mi madre siempre la ha gustado la lluvia y cuando tronaba ella cerraba los ojos y se relajaba. Yo sin embargo me escondía en un trastero que teníamos en casa. Encendía la pequeña lámpara que pendía del techo y allí me escondía, abrazada a mi misma. Para tranquilizarme, mi abuela me dijo un día que las tormentas sonaban así porque Dios estaba de mudanza, y que los ángeles le ayudaban. Aquella noticia hizo el efecto de tranquilizarme. Un día cayó una fuerte tormenta seguida de relámpagos. Recuerdo ver cómo las tejas eran golpeadas por pequeñas bolas blancas y pensé ¿Estaría Dios vomitando?

En la sala de estar teníamos un precioso cuadro de Jesucristo. Sujetaba entre sus manos su corazón de espinas. Al costado rezaba una frase: Amigo que nunca falla. Ese día me acerqué al cuadro y pensé: Él no me fallará, sabe que tengo mucho miedo. Él hará que pare la tormenta. Me puse de rodillas, junté mis manos, cerré los ojos y recé. Le pedí que aquello parase. Quizá no me creáis pero os juro que minutos después la tormenta cesó. Abrí los ojos y vi de reojo que el cielo empezaba a abrirse, dejando salir un destello de luz. El sol por fin volvía. Me acerqué al cuadro atónita, y me puse de puntillas para darle un beso a la estampa. Corrí al salón y me asomé al balcón para cerciorarme de que en verdad todo había vuelto a la normalidad. Y así fue. Un hermoso arco iris decoraba el cielo.

-¡Mamá, mamá!- grité.

Mi madre no tardó en acudir a mi llamada.

-¿Qué ocurre hija?- preguntó mirando a todos lados.

- Jesús me ha escuchado. El cuadro es mágico, mamá.- dije emocionada.

Mi madre sonrió, entendiendo lo que yo quería decir. Acarició mi pelo y besó mi frente.

- Él nunca nos falla- dijo en un susurro.

miércoles, 6 de julio de 2016

Hablando de la pelicula "Antes de ti"



ESTA TARDE HE SIDO TESTIGO DE UNA DE LAS PELICULAS MÁS BONITAS QUE HE VISTO EN LOS ÚLTIMOS MESES. HABLO DE LA PELÍCULA ANTES DE TI, BASADO EN EL BEST SELLER DE LA ESCRITORA: JOJO MOYES. HACE TIEMPO TUVE INTERÉS EN EL LIBRO Y  DECIDÍ LEERLO, TUVIENDO LA INTUICIÓN DE QUE IBA A GUSTARME. NO ME EQUIVOQUÉ. EL LIBRO SE CONVIRTIÓ EN ALGO INSÓLITO PARA MÍ. ME GUSTÓ TANTO QUE NO PODÍA DEJAR DE LEERLO. DESPUÉS ME ENTERÉ QUE IBAN A HACER UNA CONTINUACIÓN: DESPUÉS DE TI. ASÍ QUE DECIDÍ LEERLO TAMBIÉN. FUE UNA BUENA INVERSIÓN. LA SEGUNDA PARTE DE ESTA PRECIOSA HSTORIA NOS HACE VER CÓMO SE SIENTE LOUISA TRAS HABER... BUENO NO VOY A DELATAR EL FINAL, ASÍ QUE DIRÉ QUE LA VIDA DE LOUISA CAMBIA TOTALMENTE. MÁS ADELANTE PONDRÉ MI OPINIÓN HACIA EL SEGUNDO LIBRO, PORQUE AHORA DE LO QUE QUIERO HABLAROS ES DE ESTA PRIMERA PARTE. ES UNA HISTORIA CONMOVEDORA, REALISTA Y TIERNA. TE HACE REÍR, TE HACE EMOCIONAR Y SOBRE TODO REFLEXIONAR SOBRE LA VIDA Y CÓMO HEMOS DE VIVIRLA.

WILL LE DICE A LOUISA: VIVE AL MÁXIMO, SIN MIEDO, PERO VIVE.

ASÍ QUE OS RECOMIENDO QUE VAYÁIS A VERLA, SEGURO QUE NO OS DECEPCIONARÁ.




martes, 21 de junio de 2016

Infinito



El vacío que dejas es una huella permanente en la habitación. Te preguntas el porqué de mis dudas y al pensarte las encuentro. Eres mi latido, mi empuje, el motor de mi palabra. Callamos. Abrazamos este silencio. Habitas mi corazón a pesar de tu lejanía. El mar lame las heridas del mundo, pero mis heridas ¿quién las cura?
Tengo necesidad de tenerte, instalarte en mis rincones secretos, hacerte esencia propia. Buscar siempre un detalle para recordarte, anclarlo a mi piel y no olvidarte.
Miro atrás, beso tus estampas y las arrastro por mi piel. Sonríes y gritas, para provocarme, que me vuelves loca cuando traspasas la cercanía. No te equivocas. Mi cabeza es un torbellino de recuerdos que palpitan sin descanso. Te has ido. ¿Donde? ¿Dónde he de posar mis dedos hambrientos de versos? ¿Dónde mi lujuria hambrienta de ti? Me posees con el placer de lo prohibido y crezco con cada caricia. Miramos juntos las olas. Abrimos los postigos. Calientas mi cuerpo con tu lengua, tu aliento. Tienes razón. Me siento loca, pero loca por ti.





sábado, 21 de mayo de 2016

La niña de las Dalias





Encantada, ella mismo lo dijo. Estaba encantada. Rosa se miró al espejo, vio en su cuerpo el cambio que ansiaba. De pequeña coronaba su cabello de estrellas, se pintaba los labios y vestía bonitos trajes. Sostuvo entre sus manos el encanto de las dalias y con ellas fabricó besos de papel. Se casó cuando cumplió los dieciocho, lo que esperó de su vida no llegó, en sus ojos latían inviernos, quienes la conocían lo sabían, sabían que ella no era feliz con aquel desdeñoso hombrecillo de largas patillas. Él le decía que las flores no eran dichosas para ella, que no merecía un ramo de lirios ni dalias.



Encantada, así se sintió cuando pidió el divorcio. Embrujada, nunca había tenido el valor de enfrentarse al mundo por ella misma. “Eres un encanto” le dijo alguien una vez, cuando la observó leer su libro favorito. Fue ese alguien quien cada mañana le entregaba ramos de dalias junto a su cama, en la mesa, en sus labios, y por toda la casa, hasta que el tiempo se arrugó en su piel.

domingo, 3 de abril de 2016

Tu mandamiento





Busco tu mirada en las estrellas porque brillaba como ellas cuando acercabas mi cuerpo a tu soledad y hacías de él un mandamiento. Me rompías en besos de cristal y me alimentaba de tu lejanía. El mar es infinito, decías, sólo se intuye la delgada linea azul que se pierde más allá. Cada mañana antes de que el sol naciese de nuevo yo acariciaba la orilla con mis pasos. El sonido de las olas conseguían resucitarme. Tenia la esperanza de hallar algo insólito en el...las, tal vez una huella desdibujada, tal vez una botella con un mensaje dentro. Tal vez tú, como una alucinación. Así ando buscándote, entre orillas desconocidas, en estrellas, en las barras de algún bar, en las paradas ininterrumpidas de los autobuses y metros, en vías de tren. En las pequeñas y grandes cosas de la vida e incluso en las arritmias de mi corazón. Soy como ese árbol anclado en tierra sedienta, una gaviota trazando mensajes sobre el mar, una canción que se repite en una emisora de radio. Soy un poema que muere, un recuerdo que late en tu sien.
Soy un conjunto de lo que podría haber sido y no fui.

jueves, 11 de febrero de 2016

Niebla



Aquella mañana de invierno una densa niebla cubría las calles. Desde una de ellas, abierta la rendija de una ventana, él esperaba el sonido del viento.

-Pero el frío no tiene sonidos- le había dicho ella.- Es el aliento del frío, el susurro.

¿A qué aspiran tus sueños? ¿Qué quieres lograr con ellos? Era la pregunta que él había deseado formularle en más de una ocasión. La esencia de su amante escapaba por la ventana y dejaba huella en algún cuadro inacabado. Deseaba eliminar todos los relojes del mundo solo para retenerla, para no pertenecer siempre al tiempo. La niebla era como un presagio, la cercanía de lo invisible. Cuando la amante no daba señales pasados unos días, él se contagiaba de lo inevitable: el miedo. Cuando ella aparecía, él besaba con pasión su presencia, le desgarraba la ropa, mordía con hambre su piel. Se alimentaba de lo prohibido. Quería hacerla suya, ser su dueño.

Buscaba a tientas el desorden de sus emociones y los depositaba con suavidad sobre la cama. Aprendió los vértices de su cuerpo, el ángulo de sus piernas abiertas, la hermosa forma de su sexo. A él le crujía el corazón y ella se encargaba de cicatrizarlo. Apenas se atrevían a decir la palabra mágica, algo tan sumamente pequeño y peligroso, un te quiero, te necesito, quédate conmigo.

Cuándo la niebla se disipó, un tímido repiqueteo de dedos llamó a su puerta. Estaba preparado. Volvió a nacerle una sonrisa, una esperanza. La intermitencia insaciable de un reencuentro. Los latidos del placer palpitando en sus venas.




viernes, 5 de febrero de 2016

A vosotros

No escribo como antes, lo sé. No tengo demasiados seguidores, no llegan ni a los cien, pero tengo los necesarios. Me gusta saber que están ahí y que me leerán un poquito, de todas partes. Gente que no conozco. Me absorbo por la rutina de la vida. Todo se mide por minutos. Ya incluso creo que los relojes podrían hablar. Pero aunque no escribo como antes, escribo dentro de mi. Procuro no dejarlo, no abandonar. Qué triste, qué vacía se queda la vida sin la literatura, ¿verdad?

Por eso escribo aunque sea brevemente este pequeño trozo. Para daros las gracias por seguir ahí, por leerme aunque no dejéis comentarios. Pero sé que me leéis y eso ya es suficiente. Volveré a escribir, el cuándo no lo sé, pero será pronto.

Abrazo gigante desde esta inmensa ciudad.